jueves, 15 de mayo de 2014

Fábula: La libre y la tortuga


La liebre y la tortuga


     Cierto día una liebre se burlaba de las cortas patas y lentitud al caminar de una tortuga. Pero ésta, riéndose, le replicó:
     -Puede que seas veloz como el viento, pero yo te ganaría en una carrera.
     Y la liebre, totalmente segura de que aquello era imposible, aceptó el reto, y propusieron a la zorra que señalara el camino y la meta.
     Llegado el día de la carrera, arrancaron ambas al mismo tiempo. La tortuga nunca dejó de caminar y a su lento paso pero constante, avanzaba tranquila hacia la meta. En cambio, la liebre, que a ratos se echaba a descansar en el camino, se quedó dormida. Cuando despertó, y moviéndose lo más veloz que pudo, vió como la tortuga había llegado primera a la meta y ganado la carrera.

Moraleja: Con seguridad, constancia y paciencia, aunque a veces parezcamos lentos, obtendremos siempre el éxito.


 _ Responder.

1 _ ¿Cómo caminan las tortugas? 

   2 _ ¿Qué le propuso la tortuga a la liebre?


   3 _ ¿Cómo avanzaba la tortuga?


   4 _ ¿Qué le pasó a la liebre por descansar en el camino?

5_ ¿Quién ganó la carrera?


_ Encontrar los tres personajes de la fábula en la sopa de
letras.

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miércoles, 26 de marzo de 2014

La leyenda de las estrellas


La leyenda de las estrellas


     Para los mocovíes, el cielo no es algo lejano e inalcanzable, sino que está muy cerca. Empieza ahí nomás, en la copa de los árboles, y es un lugar muy frío, donde habitan seres poderosos que le dieron al mundo su forma y todos los bichos que viven en él, el mataco, la mariposa, los ratones, el guazuncho. Al principio, cuando el mundo era joven, el cielo estaba oscuro, no había luces, los hombres aún no tenían fuego, no podían cocinar, y no se diferenciaban mucho de los animales.
     Ocurrió que un día Cacaré, el carancho, al que todos despreciaban porque comía animales muertos, mientras andaba volando por todas partes vio un toldo de donde salía humo y se acercó a ver qué era. Y ahí fue cuando se encontró con que en ese toldo vivía una viejita muy solitaria que sí tenía fuego.
     La viejita lo guardaba escondido para no compartirlo con nadie.
     Y Cacaré decidió robárselo, pero... ¿Cómo hacerlo? De repente tuvo una idea: se metió en el río y apareció frente al toldo, todo mojado y tiritando.
     _ Mirá cómo estoy _ le dijo _. ¿Puedo acercarme al fuego para calentarme?
     Ella lo miró desconfiada, pero al final lo dejó pasar diciéndole que no se acercara al fogón.
     Cacaré se quedó muy quieto en un rincón, pero cada vez que la viejita se daba vuelta, él se acercaba despacio hasta las brasas. Cuando estuvo muy cerca, ¡Zas!, en un descuido se apoderó con su pico de dos tizones y salió volando.
     _ ¡Eh! ¡Eh! ¡Ladrón sinvergüenza! _ empezó a gritar la vieja _. ¡Ayúdenme a atrapar al ladrón! _ gritaba tanto que todos los pájaros vecinos salieron a ver qué pasaba, y empezaron a perseguir al carancho.
    El astuto Cacaré volaba y al mismo tiempo aventaba con sus alas los tizones de su pico para que saltaran chispas y molestaran a sus perseguidores. Cuanto más se le acercaban los otros pájaros, más rápido movía él sus alas y las chispas volaban por todos lados iluminando la noche. Tantas chispas lanzó Cacaré que al fin, cuando se apoyó en el tronco de un árbol para descansar, se dio cuenta de que los tizones se habían apagado y él se había quedado sin fuego.
     Se puso muy triste, aunque cuando miró hacia abajo vio por todas partes resplandecían hogueras porque los Mocovíes habían ido juntando las chispas que caían al suelo y con ellas encendieron bellísimos fuegos. Es por eso que desde entonces los hombres tienen fuego para cocinar, y los animales no.
     Eso vio el pájaro cuando miró al suelo, pero cuando miró hacia arriba vio algo todavía más maravilloso: las chispas que habían subido al cielo lo habían llenado de estrellas. Muchas se juntaron formando un ancho camino luminoso que no lleva a ninguna parte y lleva a todas partes. Es el Nayic, la Vía Láctea, que desde entonces les sirve a los hombres para orientarse en la noche y marcar el paso del tiempo.
     También dicen que algunas estrellas formaban la figura de un algarrobo que se desplegaba entero en el cielo y era el padre de todos los algarrobos y que otras estrellas forman el tronco del palo borracho.
     Y unas pequeñas estrellitas que otros pueblos llamaron las Pléyades, o los Siete Cabritos, para los Mocovíes son Lapilalagachí (el abuelo), que cuando brillan fuerte prometen buena cosecha.
     Todo esto cuentan aún hoy los Mocovíes cuando se sientan alrededor de las hogueras, bajo la inmensidad del cielo estrellado.


_ Responder…

1)      ¿Cómo era el mundo al principio?


2)      ¿Qué vio el carancho Cacaré mientras volaba?


3)      ¿Qué hizo el carancho para robarse el fuego?


4)      ¿Qué pasó con el fuego luego que Cacaré fue perseguido por los otros pájaros?


5)      ¿Qué hicieron los Mocovíes con las chispas que caían al suelo?


6)      ¿En qué se transformaron las chispas que subieron al cielo?


_ Ahorcado.

• Al principio del mundo, los hombres no tenían…para cocinar.







• El carancho se metió en el… y salió todo mojado.





• Persona que empezó a gritar ¡Ladrón sinvergüenza!







• Cuando las pequeñas estrellitas brillan fuerte prometen buena…















































viernes, 28 de febrero de 2014

El soldadito de plomo

El soldadito de plomo

      Había una vez un señor que fabricó un ejército de soldaditos de plomo. Pero no le alcanzó el plomo para el último soldadito y lo tuvo que dejar sin una pierna.
      Pronto un señor los compró para regalárselos a su hijo. Cuando el niño abrió la caja, el soldadito sin pierna le llamó mucho la atención.
      En la habitación del niño había una preciosa bailarina de papel. “Es la chica para mí”, pensó el soldadito de plomo. Esa noche los juguetes comenzaron a divertirse. Los únicos juguetes que no se movían eran el soldadito de plomo y la bailarina de papel. Inmóviles, se miraban el uno al otro. De repente la caja de sorpresas se abrió y de ella saltó un duende malvado.
      _ ¿Tú qué miras, soldado? _ gritó. El soldadito siguió con la mirada fija al frente.
      _ Ya verás lo que te pasará mañana _ anunció el duende.
      A la mañana siguiente, el niño jugó un rato con su soldadito de plomo y luego lo puso en el borde de la ventana, que estaba abierta. A lo mejor fue el viento, o quizás fue el duende malo, lo cierto es que el soldadito de plomo se cayó a la calle.
      Afuera, unos niños fueron quienes encontraron al soldadito de plomo cabeza abajo, con el fusil clavado entre dos adoquines. Llovía tan fuerte que se había formado pequeños ríos por las calles. Los chicos hicieron un barco con un viejo periódico, metieron al soldadito allí y lo pusieron a navegar. El barquito de papel se dejó llevar por la corriente, pronto se metió en una alcantarilla y por allí siguió navegando. Luego de que una enorme rata reclamara por el pago del peaje, el barquito de papel llegó al canal. Pero estaba tan mojado que se deshizo completamente y el soldadito de plomo se hundió en el agua. Inmediatamente, un pez se lo tragó.
      El soldadito de plomo extrañaba sobre todo a la hermosa bailarina. La suerte quiso que unos pescadores pasaran por allí y atraparan al pez con su red. El barco de pesca regresó a la ciudad. Al poco tiempo, el pescado fresco ya estaba en el mercado; justo donde hacía las compras la criada de la casa del niño. Después de mirar la selección de pescados, se decidió por el que tenía al soldadito de plomo adentro.
      La criada regresó a la casa y le entregó el pescado a la cocinera.
      Enseguida, tomó un cuchillo y se dispuso a preparar el pescado para meterlo al horno.
      _ Aquí hay algo duro_ murmuró. Luego, llena de sorpresa, sacó al soldadito de plomo.
      _ ¡Es el soldadito que se le cayó al niño por la ventana! _ exclamó la cocinera.
      El niño supo que su soldadito de plomo había aparecido. El soldadito también se dio cuenta de que estaba de nuevo en casa. Al frente estaba la bailarina. Habría llorado de la emoción si hubiera tenido lágrimas, pero se limitó a mirarla. Ella lo miraba también.
      De repente, el hermano del niño agarró al soldadito de plomo diciendo:
      _ Este soldado no sirve para nada. Sólo tiene una pierna. Además, apesta a pescado.
      El muchacho arrojó al soldadito de plomo al fuego de la chimenea. El soldadito cayó de pie en medio de las llamas y se derritió. De pronto, una ráfaga de viento llevó a la bailarina como a un ave de papel hasta el fuego, junto al soldadito de plomo. Una llamarada la consumió en un segundo.
     A la mañana siguiente, la criada fue a limpiar la chimenea. En medio de las cenizas encontró un pedazo de plomo en forma de corazón. Al lado, negra como el carbón, estaba la lentejuela de la bailarina.

_ Responder…

1)    ¿Por qué a un soldadito le faltaba una pierna?


2)    ¿Qué otro juguete había en la habitación?


3)    ¿Qué pasó cuando el soldadito de plomo estaba en el borde de la ventana?


4)    ¿Qué hicieron unos chicos al encontrar al soldadito en la calle?


5)    ¿Quién se tragó al soldadito en el agua?


6)    ¿Qué pasó finalmente con el soldadito de plomo y a la bailarina de papel?


_ Ahorcado.

● Este juguete le dijo al soldadito que le pasaría algo al día siguiente.











 ●Un animal le reclamo el pago del peaje al soldadito de plomo.









● Estas personas atraparon al pez que tenía al soldadito de plomo.


● La criada compró pescados en este lugar.


● El niño arrojó al soldadito de plomo al fuego de la…














 ● A la mañana siguiente la criada encontró un pedazo de plomo en forma de…