lunes, 10 de julio de 2017

Tutti frutti de sustantivos comunes y propios

Tutti  frutti  de  sustantivos  comunes 



Letra
Animales
Frutas
Objetos
Puntos
A




B




C




D




F




M




P






Tutti frutti de sustantivos propios

Letra
Nombres de personas
Nombres de países
Nombres de provincias
Puntos
B




C




F




M




J




S




T







viernes, 19 de mayo de 2017

El Sol Rojo

El Sol Rojo


     Entre los indios mocoretaes había uno, joven, aguerrido y valiente llamado Igtá (hábil nadador) que amaba a la más buena y hermosa de las mujeres de su tribu, Picazú (paloma torcaz), y quería casarse con ella.
     Los padres de Picazú consintieron en que se realizase tal boda; pero siendo necesario para ello la aprobación de la Luna, llamaron al Tuyá (adivino) de la tribu para que la consultara.
     Era una noche plácida y serena. La luz blanca, clara, brillante y hermosa de la Luna iluminaba los campos y las tolderías de los indios. Y el Tuyá interpreto:
- Esa luz que nos envía la Luna significa que ella aprueba satisfecha la boda de Igta y Picazú.
     Entonces, el Jefe de la tribu ordenó a Igtá demostrar a todos que en verdad era digno y merecedor de tomar compañera. Para ello debía arrojarse a las aguas de la laguna y nadar durante largo rato. Después, ir en busca de un gran número de presas de caza.
     Igtá, que era excelente nadador, realizó las pruebas con el mayor éxito, pues nadó cuanto se le pidió y trajo entre sus brazos abundante caza.
     La ceremonia de la boda se realizó una noche, después de tres Lunas. Se encendió una gran hoguera, a cuyo alrededor todos los indios comían, bebían, bailaban y gritaban, festejando tan grande acontecimiento.
     Pero algo faltaba para que Igtá y Picazú fueran felices: tener la seguridad de que Tupá, su dios bueno, había aprobado también la boda. Y esperaron.
     ¡Cuál no sería su pena y desconsuelo, cuando llegada la noche siguiente comenzó a caer  una copiosa lluvia! Eran las lágrimas de Tupá las que caían sobre la tribu para significar el descontento y desaprobación del dios por haberse realizado la unión de los jóvenes indios.
     Igtá y Picazú no podían, pues, continuar unidos perteneciendo a la tribu. Debían huir y arrojarse a las aguas de la laguna. Allí había una isla donde moraban todos los que se habían casado contrariando la voluntad de Tupá. Los dos debían ir a esa isla para no volver jamás.
     Al día siguiente cesó la lluvia. Y por la tarde, a la hora en que el Sol iba a ocultarse en el ocaso, Igtá y Picazú se arrojaron al agua y comenzaron a nadar.
     Los indios de su tribu, reunidos a orillas de la laguna, viéndolos alejarse lentamente, los injuriaban y maldecían para aplacar el enojo de Tupá y evitar sus castigos, pues esta era su creencia.
     Igtá, hábil nadador, consiguió nadar buen trecho, ayudando también a su infortunada compañera. Poco faltaba a Igtá y Picazú para llegar a la isla sanos y salvos, cuando una nueva desgracia cayó sobre ellos: Ñuatí (espina), un guerrero malvado de la tribu, les arrojó una flecha. Todos los indios lo imitaron, y entonces fue una lluvia de flechas la que llegó hasta Picazú e Igtá, quienes, heridos quizás por ellas, desaparecieron de la superficie de las aguas.
     En ese preciso instante el Sol, que se hundía en el horizonte, tomó un intenso color rojo; y su luz tiñó la laguna e iluminó de rojo los campos y el cielo.
     Esto llenó de asombro a los indios, los que, atemorizados, huyeron velozmente, alejándose de la laguna.
     Mientras tanto, Igtá y Picazú, ayudados sin duda por Tupá porque eran buenos, lograban salvarse y llegar a la isla, donde podrían al fin vivir felices, pues se amaban mucho.


Leyenda guaraní


_ Luego de leer la leyenda, completar la siguiente tabla.
Nombres de los dos jovenes que querían casarse.
Prueba que el Jefe de la tribu  ordenó realizar a Igtá.
La joven pareja huyó nadando a una ...
Ñuatí y los demás indios arrojaron...
Lo que hicieron los indios lugo que el sol se tiño de rojo.







● Contar quiénes eran los siguientes personajes...

Igtá:

Picazú: 

Tuyá:

Tupá:

Ñuatí:

● Cambiar el final de la leyenda leída.

viernes, 28 de octubre de 2016

Repuestos de autos

Repuestos  de autos


1)   Si un señor debe reparar su auto y comprar un repuesto para los frenos que le costará $ 1.423 y otro repuesto para el aire acondicionado que le saldrá $ 1.326 ¿Cuánto dinero le costará los arreglos?






Rta:

2)   Si otra persona llevó su auto a un taller mecánico y tuvieron que arreglarle las luces, cuyo costo fue de $ 2.142, y también  las ruedas, cuyo arreglo fue de $ 2.425 ¿Cuánto dinero costó los arreglos?






Rta:

3)   Si una persona compró un auto nuevo, pero que vino con unas fallas en el motor y en la dirección, cuyos arreglos costaron $ 3.251 y $ 3.532 respectivamente ¿Cuánto dinero se gastó en reparaciones?







Rta:

jueves, 1 de septiembre de 2016

La leyenda del algarrobo

La leyenda del algarrobo


     Dicen que hace mucho, en la época de los bisabuelos de los bisabuelos y un poco más lejos todavía, era todo bastante raro. Porque los animales hablaban y hacían cosas de personas. Y porque nadie conocía los algarrobos. Bueno, casi nadie, porque los pocos que había, los tenía escondidos un hombre muy egoísta.
     ¿Dónde los había conseguido? Ya les digo: eran un regalo de la Luna, que también había hecho las otras plantas. Y éste no era un regalo para él solo, sino para compartir con todos. Pero, como era un egoísta, él no le había dicho nada a nadie.
     Una vez hubo una gran sequía, pasaron meses sin llover y las plantas se fueron secando: las que crecían solas y las que la gente sembraba. Por eso, no había casi nada para comer y andaban todos tristes y flacos, tanto que daban lástima. El único que seguía fuerte, gordito y alegre era aquel hombre, que se llenaba de algarrobas todos los días.
     Al zorro, que siempre fue muy vivo, le llamó la atención verlo tan contento. “Éste saca comida de algún lado”, pensó. “Lo voy a seguir y lo voy a espiar”.
     Y escondido entre los árboles, lo oyó decir: _ ¡Ah, qué hambre! ¡Ahora me voy a dar un atracón de algarrobas!
     “¡Eso es lo que come!, pensó el zorro. Y lo siguió más de cerca todavía, correteando entre los troncos y agachándose cada vez que el otro se daba vuelta.
     Así fue como al fin llegaron hasta un arroyo donde había un monte con unos árboles que él nunca había visto. Eran algarrobos, y el suelo estaba lleno de vainas. El zorro recogió una, la olfateó y le pasó la lengua con un poco de desconfianza. Después la mordió, rompió la cáscara dura y probó lo de adentro, la pulpa con las semillas. Le sintió sabor dulzón y se la comió toda. Levantó otra y también se la comió. Y después, otra más. Y tanto le gustaron que se distrajo y entonces el hombre lo vio.
     _ ¿Qué estás haciendo acá? _Le dijo_. ¡Andate!
     _ ¡Dame una bolsa de estas vainas para la gente, que no tiene comida! _Le contestó el zorro.
     _ ¡No, señor! _gritó el otro_. Son mías y nada más. ¡Que se embromen los otros!
     _ ¡Aunque sea déjame comer a mí! _ dijo el zorro, a pesar de tener la panza llena.
     _Una sola vaina y te vas.
     _ Bueno, una.
     _ Te dejo, y me juras que no le vas a contar a nadie que acá están estos árboles.
     _ Está bien, te juro que no digo nada.
     Pero el zorro no tragó las semillas. Lo que hizo fue guardarlas enteras, en un costado de la boca.
     _ ¿Qué tenés ahí? _ Preguntó el hombre cuando le vio el cachete abultado.
     _ Nada, ando con dolor de muela y por eso se me hinchó la encía _ dijo el zorro, haciéndose el inocente_. Me voy.
     Corriendo volvió a su casa, hizo un pocito y escupió ahí las semillas. Lo tapó, lo regó y empezó a tocar un tamborcito mágico que tenía. ¡Pim, pim,pim!, tocaba, dale que dale, sin parar. Y por la magia del tambor, en un día brotó una hojita como un pastito, que siguió creciendo y creciendo. Al otro día siguiente ya era un árbol, y al cuarto día era un buen algarrobo lleno de vainas. Entonces el zorro las juntó y las desparramó por todo el campo, y de cada semilla creció un árbol igual. Desde entonces, todos tuvieron algarrobas para comer. ¡Gracias al zorro!


● Marcar con X en la opción correcta.

■ El que tenía escondidos los árboles de algarrobos era…
_  Un zorro. (   )
_  Un hombre. (   )
_  Un loro. (   )

■ Cuando hubo una gran sequía, el zorro siguió al hombre y comió gran cantidad de…
_  Naranjas. (   )
_  Manzanas. (   )
_  Algarrobas. (   )

■ El zorro se llevó semillas de algarrobas en…
_  La boca. (   )
_  La oreja. (   )
_  La mano. (   )

■ Cuando regresó a su casa, el zorro…
_ Guardó las semillas. (   )
_ Sembró las semillas. (   )
_ Comió las semillas. (   )

● Responder…

¿Quién le regaló los árboles de algarrobos al hombre?

¿Por qué el hombre no quería compartir los algarrobos?

¿Qué le hizo prometer el hombre al zorro?

¿Qué logró el zorro al regar las semillas plantadas?


 ● Con los mismos personajes de “La leyenda del algarrobo”, escribir una nueva historia de al menos doce renglones.

sábado, 16 de julio de 2016

Completar los cheques


Banco Ciudad           Caja de ahorro     
                                                                                           Pesos                                         
Fecha:                         
Firma:                           
$ En números: 15.050

En letras:

Banco Ciudad           Caja de ahorro     
                                                                                           Pesos                                      
Fecha:                         
Firma:                           
$ En números: 15.500

En letras:

Banco Ciudad           Caja de ahorro     
                                                                                            Pesos                                        
Fecha:                         
Firma:                           
$ En números: 20.007

En letras:

Banco Ciudad           Caja de ahorro     
                                                                                            Pesos                                       
Fecha:                         
Firma:                           
$ En números: 20.700

En letras: