viernes, 19 de mayo de 2017

El Sol Rojo

El Sol Rojo


     Entre los indios mocoretaes había uno, joven, aguerrido y valiente llamado Igtá (hábil nadador) que amaba a la más buena y hermosa de las mujeres de su tribu, Picazú (paloma torcaz), y quería casarse con ella.
     Los padres de Picazú consintieron en que se realizase tal boda; pero siendo necesario para ello la aprobación de la Luna, llamaron al Tuyá (adivino) de la tribu para que la consultara.
     Era una noche plácida y serena. La luz blanca, clara, brillante y hermosa de la Luna iluminaba los campos y las tolderías de los indios. Y el Tuyá interpreto:
- Esa luz que nos envía la Luna significa que ella aprueba satisfecha la boda de Igta y Picazú.
     Entonces, el Jefe de la tribu ordenó a Igtá demostrar a todos que en verdad era digno y merecedor de tomar compañera. Para ello debía arrojarse a las aguas de la laguna y nadar durante largo rato. Después, ir en busca de un gran número de presas de caza.
     Igtá, que era excelente nadador, realizó las pruebas con el mayor éxito, pues nadó cuanto se le pidió y trajo entre sus brazos abundante caza.
     La ceremonia de la boda se realizó una noche, después de tres Lunas. Se encendió una gran hoguera, a cuyo alrededor todos los indios comían, bebían, bailaban y gritaban, festejando tan grande acontecimiento.
     Pero algo faltaba para que Igtá y Picazú fueran felices: tener la seguridad de que Tupá, su dios bueno, había aprobado también la boda. Y esperaron.
     ¡Cuál no sería su pena y desconsuelo, cuando llegada la noche siguiente comenzó a caer  una copiosa lluvia! Eran las lágrimas de Tupá las que caían sobre la tribu para significar el descontento y desaprobación del dios por haberse realizado la unión de los jóvenes indios.
     Igtá y Picazú no podían, pues, continuar unidos perteneciendo a la tribu. Debían huir y arrojarse a las aguas de la laguna. Allí había una isla donde moraban todos los que se habían casado contrariando la voluntad de Tupá. Los dos debían ir a esa isla para no volver jamás.
     Al día siguiente cesó la lluvia. Y por la tarde, a la hora en que el Sol iba a ocultarse en el ocaso, Igtá y Picazú se arrojaron al agua y comenzaron a nadar.
     Los indios de su tribu, reunidos a orillas de la laguna, viéndolos alejarse lentamente, los injuriaban y maldecían para aplacar el enojo de Tupá y evitar sus castigos, pues esta era su creencia.
     Igtá, hábil nadador, consiguió nadar buen trecho, ayudando también a su infortunada compañera. Poco faltaba a Igtá y Picazú para llegar a la isla sanos y salvos, cuando una nueva desgracia cayó sobre ellos: Ñuatí (espina), un guerrero malvado de la tribu, les arrojó una flecha. Todos los indios lo imitaron, y entonces fue una lluvia de flechas la que llegó hasta Picazú e Igtá, quienes, heridos quizás por ellas, desaparecieron de la superficie de las aguas.
     En ese preciso instante el Sol, que se hundía en el horizonte, tomó un intenso color rojo; y su luz tiñó la laguna e iluminó de rojo los campos y el cielo.
     Esto llenó de asombro a los indios, los que, atemorizados, huyeron velozmente, alejándose de la laguna.
     Mientras tanto, Igtá y Picazú, ayudados sin duda por Tupá porque eran buenos, lograban salvarse y llegar a la isla, donde podrían al fin vivir felices, pues se amaban mucho.


Leyenda guaraní


_ Luego de leer la leyenda, completar la siguiente tabla.
Nombres de los dos jovenes que querían casarse.
Prueba que el Jefe de la tribu  ordenó realizar a Igtá.
La joven pareja huyó nadando a una ...
Ñuatí y los demás indios arrojaron...
Lo que hicieron los indios lugo que el sol se tiño de rojo.







● Contar quiénes eran los siguientes personajes...

Igtá:

Picazú: 

Tuyá:

Tupá:

Ñuatí:

● Cambiar el final de la leyenda leída.

viernes, 28 de octubre de 2016

Repuestos de autos

Repuestos  de autos


1)   Si un señor debe reparar su auto y comprar un repuesto para los frenos que le costará $ 1.423 y otro repuesto para el aire acondicionado que le saldrá $ 1.326 ¿Cuánto dinero le costará los arreglos?






Rta:

2)   Si otra persona llevó su auto a un taller mecánico y tuvieron que arreglarle las luces, cuyo costo fue de $ 2.142, y también  las ruedas, cuyo arreglo fue de $ 2.425 ¿Cuánto dinero costó los arreglos?






Rta:

3)   Si una persona compró un auto nuevo, pero que vino con unas fallas en el motor y en la dirección, cuyos arreglos costaron $ 3.251 y $ 3.532 respectivamente ¿Cuánto dinero se gastó en reparaciones?







Rta:

jueves, 1 de septiembre de 2016

La leyenda del algarrobo

La leyenda del algarrobo


     Dicen que hace mucho, en la época de los bisabuelos de los bisabuelos y un poco más lejos todavía, era todo bastante raro. Porque los animales hablaban y hacían cosas de personas. Y porque nadie conocía los algarrobos. Bueno, casi nadie, porque los pocos que había, los tenía escondidos un hombre muy egoísta.
     ¿Dónde los había conseguido? Ya les digo: eran un regalo de la Luna, que también había hecho las otras plantas. Y éste no era un regalo para él solo, sino para compartir con todos. Pero, como era un egoísta, él no le había dicho nada a nadie.
     Una vez hubo una gran sequía, pasaron meses sin llover y las plantas se fueron secando: las que crecían solas y las que la gente sembraba. Por eso, no había casi nada para comer y andaban todos tristes y flacos, tanto que daban lástima. El único que seguía fuerte, gordito y alegre era aquel hombre, que se llenaba de algarrobas todos los días.
     Al zorro, que siempre fue muy vivo, le llamó la atención verlo tan contento. “Éste saca comida de algún lado”, pensó. “Lo voy a seguir y lo voy a espiar”.
     Y escondido entre los árboles, lo oyó decir: _ ¡Ah, qué hambre! ¡Ahora me voy a dar un atracón de algarrobas!
     “¡Eso es lo que come!, pensó el zorro. Y lo siguió más de cerca todavía, correteando entre los troncos y agachándose cada vez que el otro se daba vuelta.
     Así fue como al fin llegaron hasta un arroyo donde había un monte con unos árboles que él nunca había visto. Eran algarrobos, y el suelo estaba lleno de vainas. El zorro recogió una, la olfateó y le pasó la lengua con un poco de desconfianza. Después la mordió, rompió la cáscara dura y probó lo de adentro, la pulpa con las semillas. Le sintió sabor dulzón y se la comió toda. Levantó otra y también se la comió. Y después, otra más. Y tanto le gustaron que se distrajo y entonces el hombre lo vio.
     _ ¿Qué estás haciendo acá? _Le dijo_. ¡Andate!
     _ ¡Dame una bolsa de estas vainas para la gente, que no tiene comida! _Le contestó el zorro.
     _ ¡No, señor! _gritó el otro_. Son mías y nada más. ¡Que se embromen los otros!
     _ ¡Aunque sea déjame comer a mí! _ dijo el zorro, a pesar de tener la panza llena.
     _Una sola vaina y te vas.
     _ Bueno, una.
     _ Te dejo, y me juras que no le vas a contar a nadie que acá están estos árboles.
     _ Está bien, te juro que no digo nada.
     Pero el zorro no tragó las semillas. Lo que hizo fue guardarlas enteras, en un costado de la boca.
     _ ¿Qué tenés ahí? _ Preguntó el hombre cuando le vio el cachete abultado.
     _ Nada, ando con dolor de muela y por eso se me hinchó la encía _ dijo el zorro, haciéndose el inocente_. Me voy.
     Corriendo volvió a su casa, hizo un pocito y escupió ahí las semillas. Lo tapó, lo regó y empezó a tocar un tamborcito mágico que tenía. ¡Pim, pim,pim!, tocaba, dale que dale, sin parar. Y por la magia del tambor, en un día brotó una hojita como un pastito, que siguió creciendo y creciendo. Al otro día siguiente ya era un árbol, y al cuarto día era un buen algarrobo lleno de vainas. Entonces el zorro las juntó y las desparramó por todo el campo, y de cada semilla creció un árbol igual. Desde entonces, todos tuvieron algarrobas para comer. ¡Gracias al zorro!


● Marcar con X en la opción correcta.

■ El que tenía escondidos los árboles de algarrobos era…
_  Un zorro. (   )
_  Un hombre. (   )
_  Un loro. (   )

■ Cuando hubo una gran sequía, el zorro siguió al hombre y comió gran cantidad de…
_  Naranjas. (   )
_  Manzanas. (   )
_  Algarrobas. (   )

■ El zorro se llevó semillas de algarrobas en…
_  La boca. (   )
_  La oreja. (   )
_  La mano. (   )

■ Cuando regresó a su casa, el zorro…
_ Guardó las semillas. (   )
_ Sembró las semillas. (   )
_ Comió las semillas. (   )

● Responder…

¿Quién le regaló los árboles de algarrobos al hombre?

¿Por qué el hombre no quería compartir los algarrobos?

¿Qué le hizo prometer el hombre al zorro?

¿Qué logró el zorro al regar las semillas plantadas?


 ● Con los mismos personajes de “La leyenda del algarrobo”, escribir una nueva historia de al menos doce renglones.

sábado, 16 de julio de 2016

Completar los cheques


Banco Ciudad           Caja de ahorro     
                                                                                           Pesos                                         
Fecha:                         
Firma:                           
$ En números: 15.050

En letras:

Banco Ciudad           Caja de ahorro     
                                                                                           Pesos                                      
Fecha:                         
Firma:                           
$ En números: 15.500

En letras:

Banco Ciudad           Caja de ahorro     
                                                                                            Pesos                                        
Fecha:                         
Firma:                           
$ En números: 20.007

En letras:

Banco Ciudad           Caja de ahorro     
                                                                                            Pesos                                       
Fecha:                         
Firma:                           
$ En números: 20.700

En letras:


El correo



     Los lunes el cartero entrega algunas cartas en la avenida Cruz, entre las alturas 14.200 y 14.300.  La empresa de correo le pide que anote las direcciones de las casas de al lado de donde dejó la correspondencia. Completar el cuadro con las direcciones vecinas.

Antes
Av. Cruz  
Después

14.202


14.213


14.224


14.235


14.246


14.257


14.268


14.272


14.283


14.294


     Los martes el mismo cartero pasa por la calle Pola, entre las alturas 21.300 y 21.400, distribuyendo correspondencia. Y como se olvidó anotar donde dejó las cartas, deberá escribirlas guiandose por las direcciones vecinas. Para ello completar el siguiente cuadro.

Antes
Pola nº
Después
21.300

21.302
21.311

21.313
21.322

21.324
21.333

21.335
21.344

21.346
21.355

21.357
21.366

21.368
21.377

21.379
21.380

21.382
21.391

21.393

miércoles, 1 de junio de 2016

La sombra del ombú

La sombra del ombú
     Cuando la gente de una tribu pampeana terminó su primera siembra de maíz, festejó el acontecimiento alegremente con danzas y cantos rituales. Desde ese día los hombres fueron los encargados de cuidar el cultivo. Pero sucedió que al poco tiempo, la tribu se vio en peligro y la toldería vibró con gritos de guerra. Así fue que todos los hombres tuvieron que alejarse, dispuestos a defender sus dominios. Sólo quedaron los ancianos y un puñado de mujeres, encargados de las tareas cotidianas de la toldería, por lo que el cacique encomendó a su esposa Ombi, el cuidado de la pequeña siembra.
 
     Pasaron muchos días, la dedicación de la mujer dio sus frutos y una tarde, conmovida descubrió los primeros tallos. Entusiasmada removía con sus manos la tierra, arrancaba los yuyos, y acarreaba agua para humedecer las plantas, sin descuidarlas en ningún momento. Pero ocurrió que una gran sequía azotó la región. Nadie recordaba otra igual.
 
     Los ancianos de la tribu invocaron a los dioses protectores para que enviaran un poco de lluvia, pero no aparecía ni una pequeña nube en el cielo. Sin piedad, el Sol desparramó sus rayos, que terminaron por resquebrajar la tierra y hasta secó la aguada cercana a la toldería. Después un viento caliente terminó por desolar la región.
 
     Ombi desesperada comprobó cómo las plantas que habían conseguido crecer se secaban una tras otra. La india, ya casi no se alejaba del lugar y redoblaba sus cuidados por salvarlas.
 
     Los días pasaban lentamente bajo aquel calor sofocante. En el lugar no existían árboles donde cobijarse, sólo los toldos daban una pequeña protección. Fue entonces que los ancianos de la tribu vieron asustados que Ombi envejecía día a día y temerosos por su vida, le rogaron que se quedara con ellos a la sombra de los toldos. Pero la mujer se negó a obedecer, resuelta a salvar aunque fuera una planta, para poder tener simiente al otro año.
 
     Una mañana, el calor era tan abrazador que toda la tierra parecía una enorme hoguera: entonces que Ombi comprobó dolorida que del pequeño sembradío sólo quedaba una planta. Decidida a no perderla, se arrodilló llorando a su lado y la cubrió con el cuerpo para protegerla del Sol, mientras que sus lágrimas humedecían la tierra reseca. Y ahí se quedó para siempre.
 
     Pasaron los días y al ver que no volvía, su gente salió a buscarla. Lo único que hallaron fue una planta de maíz, que aunque débil se mantenía de pie, resguardada por la sombra de una hierba gigantesca que crecía muy cerca de ella.
 
     Todos lloraron la pérdida de la india y en su recuerdo llamaron Ombú a aquella planta.





Actividades…

1)      ¿Qué pasó cuando una tribu terminó su primera siembra de maíz?


2)      ¿Cómo Ombi cuidaba la pequeña siembra?


3)      ¿Cómo protegió Ombi a una planta de los rayos del Sol?


4)      ¿En qué se convirtió Ombi?


 _     Indicar si las siguientes afirmaciones son verdaderas (v) o falsas (f).


● Una tribu pampeana entró en guerra.

             v (   )              f (    )

● Ombi no cuidaba la pequeña siembra.

             v (   )              f (   )

● Los dioses mandaron un poco de lluvia.

             v (   )              f (   )

● Los ancianos de la tribu vieron que Ombi envejecía día a día.

             v (   )              f (   )







Proyecto: Mi Buenos Aires Querido

Proyecto: Mi Buenos Aires Querido

_ En el programa Libre Office Calc escribir los nombres de los 47 barrios porteños.